
Agustina Gómez, instructora de buceo de Ushuaia, compartió detalles de la fascinante actividad y los requisitos necesarios para adentrarse en las aguas del Beagle. Aunque el buceo en estas latitudes puede generar ciertos temores, la belleza de la vida submarina es un gran incentivo.
En las gélidas aguas del Canal Beagle, una experiencia inolvidable aguarda a aquellos que se aventuran en el mundo del buceo. Agustina Gómez, instructora de buceo en Ushuaia, brindó detalles sobre esta actividad y los desafíos que conlleva.
Gómez relató que, desde que llego a la isla, “conocía muy pocos que se abocaran 100% a la actividad. Más que nada, la gente que conocí siempre lo hacía como un hobby o un deporte. Pero no es tanta la gente que conoce esta actividad, que es muy interesante y una vez que entras, no lo puedes creer. Porque toda la gente que no lo hacía y comenzó a hacerlo, no podía creer que era tan hermosa la vida que se podía encontrar en las aguas debajo del canal. Pero no hay demasiada gente que conozca la actividad”.
El miedo al frío y las condiciones climáticas extremas hacen que en Ushuaia haya menos personas que se dediquen al buceo. Sin embargo, Gómez destacó la importancia de los trajes secos que brindan aislamiento térmico y permiten sumergirse sin mojarse. A pesar de considerarse una actividad extrema, muchos se sorprenden al descubrir los encantos que se esconden bajo las aguas del canal Beagle.
“Una vez que conoces el lado lindo y bueno del traje seco, después no te bajas más. Es animarse a conocer”, enfatizó la instructora.
El curso inicial de buceo consta de seis clases teóricas y seis prácticas. Tras algunas clases teóricas, se comienza a familiarizar con el agua durante aproximadamente una semana y media. El tiempo puede variar según el ritmo de cada persona, pero es necesario adquirir ciertos conocimientos previos para saber cómo actuar bajo el agua.
“El curso inicial para obtener el primer nivel dura un mes y medio y te habilita para bucear”, aportó Gómez.
Una de las reglas básicas del buceo es no hacerlo solos, pero para llegar a ese punto es necesario realizar el curso básico, que otorga una certificación internacional válida en todo el mundo. Gómez destacó la importancia de bucear con personas que posean el mismo nivel de experiencia o más.
Los lugares habilitados por Prefectura son los destinos elegidos para las inmersiones. Gómez mencionó algunos puntos destacados: “Los Cauquenes, frente al hotel, es uno de los lugares asombrosos donde hemos tenido oportunidad de realizar los cursos, y realmente es maravilloso. También buceamos en el Parque Nacional, en bahía Ensenada, por ejemplo, y debajo de la fábrica Renacer”.
La responsabilidad es fundamental en esta actividad. No es tan simple como salir a andar en bicicleta, ya que se requiere una licencia de navegación o un capitán designado, además de informar sobre la actividad antes de realizarla. Siempre debe haber un instructor o un guía de buceo que se haga responsable del grupo.
Uno de los atractivos más fascinantes de Ushuaia es el bosque de macroalgas, que se distingue por su tamaño. Gómez consignó: “el que viene a bucear a Ushuaia por primera vez o ya certificado, lo hace especialmente por esto, porque es uno de los más atractivos de Argentina”.
La experiencia de sumergirse en medio de las algas ofrece un espectáculo único. Agustina describió la sensación: “una cosa es verlo por una foto, otra cosa es presenciarlo. Cuando uno baja y ve toda la vida que se encuentra en medio de las algas, es otra cosa, son como los árboles de la tierra. Y hay demasiada microvida ahí adentro que a veces te da demasiado respeto tocarlo”.
Para obtener más información sobre el buceo en Ushuaia, se puede seguir el Instagram @beaglebuceo.
Fuente: El Diario del Fin del Mundo.
