
En su diario, este día, Lino Carbajal continúa la descripción realizada en jornadas anteriores sobre algunas ceremonias rituales de los nativos.
La zona del escenario ceremonial retratado por el salesiano fue “Lelep. Cholila. Río Chubut. Terrazas de Ñorquinco. Flora de los bosques del Bolsón: cipreses, colihue, chacay” (María E. Ginóbili de Tumminello. Aportes científicos de los salesianos).
El Caramujo es una “ceremonia indígena religiosa para pedir favores al Todopoderoso” que “en la antigüedad, la extracción del corazón era una comida ritual, especie de comunión o participación de carácter especial entre los participantes del rito”, que también es conocido como ‘nillatun’. “La sangre de los animales que matan los entierran debajo del círculo del árbol a su pie”.
Ese árbol se identifica con el ‘árbol de la vida’ y en un primer momento se relaciona con el canelo. Luego se incorporó a la araucaria. Sobre el tallo se “colgaban frutas y las cabezas y cueros de animales que ofrecían”.
Luego, Carbajal explicó: “Durante el baile toman el Chavi, que se hace de higo, maíz o piniones, hecho fermentar quedando un líquido blanco con una lechita algo picante de buen sabor como babas (…) Hay fuera de los círculos una enramada o cocinería donde está el Chavi y los comestibles a cargo de las mujeres. Acabado el baile salen a tomar el Chavi y luego vuelven al círculo (…) Las mujeres deben mirar al Este y los hombres moverse en la dirección (…) Dan vueltas de dos a cuatro enfrente los hombres en cada círculo. Las mujeres y los hombres giran cuando danzan en diferentes direcciones”.
En uno de sus asientos diarios, incorporó “un relato novedoso de la danza, en la vestimenta de los indígenas, que nos daría la idea del origen cazador, pero además de animales con cuernos”. En ese sentido, Carbajal describe: “Los indios de Chosmalal en el guillatun se pintaban con rayos las piernas y los brazos y el pecho. Llevaban en la cabeza cuernos de vaca, una especie de gorra con puntas móviles a modo de cuernos flojos, donde colgaban cascabeles que hacían sonar saltando… Para entrar en el círculo de hombres se viene de cierta distancia por una especie de baile saltando y haciendo tocar los cascabeles”.
Agrega que las vestimentas de los nativos eran “semejantes a animales con cuernos” y la danza se asemeja a un “laberinto que los iniciados debían recorrer caracterizados de toro” (op.cit.).
Fuente: El Diario del Fin del Mundo.
