
El ingeniero y docente de la UNTDF, Carlos Pane, dialogó con Radio Nacional Ushuaia sobre la expedición que realizarán con mini ROV para documentar las cabinas del naufragio del Monte Cervantes, el astillero hundido en 1930.
En esta línea, el ingeniero señaló que el patrimonio submarino de la provincia “es muy vasto, dada la condición insular. Tenemos casi mil naufragios rodeándonos, algunos más accesibles y otros menos. El Monte Cervantes está un poco más cerca y más documentado. Por eso trataremos de llegar a él con estos equipos tan modernos”.
“Usamos unos mini ROV, no tripulados. Se manejan con dos pilotos cada uno y vamos a tratar de bajar, sacar fotos, georeferenciar, posicionar y ver el estado en el que se encuentran las cabinas del Monte Cervantes. Si todo sale bien, bajaremos al casco, que es una aventura más complicada”, agregó.
Asimismo, precisó que “son equipos más pequeños, que pesan de 10 a 12 kilos. Tienen un cable y deben comandarse de forma remota. Se corre riesgo de enganche y se puede llegar a perder el equipo”.
Pane comentó que hacen “inspecciones de infraestructuras sumergidas. Nos dimos cuenta que teníamos la posibilidad de usar estas herramientas con algo más relacionado a la cultura del patrimonio. Así se planteó la posibilidad de visibilizar los naufragios, porque es más fácil que hacerlo con buceadores”.
Consultado por los detalles de la expedición, el docente precisó que “las cabinas están a los 30 metros y el casco a los 140 metros. Cuando tramitamos los permisos, la idea original era recuperar la famosa lámpara. Luego, hablando con los arqueólogos submarinos, nos dimos cuenta de que hay consideraciones para las que no estamos preparados. Los protocolos no están a nuestro alcance”.
“El proyecto es privado. Buscamos tener mayor mancomunión pública-privada. Yo soy egresado de la UTN, somos docentes de la UNTDF y trabajamos con estudiantes de la Universidad. Aunque es un emprendimiento del sector privado, que surgió cuando las universidades se formaron como usinas de emprendimientos”, aclaró.
Según comentó, «la fecha es el 15 y 16 de julio. Ya empezamos con las pruebas de los equipos. Las fechas tienen que ver con la ventana climática y la ventana biológica. Tiene que ver con la calma del mar, para facilitar la navegación y, como la actividad biológica se adormece por el frío, hay mucha más visibilidad”.
Y anticipó que si ven “que el clima es arduo y el equipo decide que es arriesgado, se pasará para otro día, buscando la coincidencia entre ambas ventanas”.
Por último, contó que “toda la información cruda y editada estará a disposición para los entes. Los propios alumnos de la universidad manejan software de edición, por lo que tendremos un resumen de lo que se logra en las cabinas y, luego, si todo sale bien, de lo que ocurra en el casco”.
Fuente: Sur 54.
