Viajaron juntos por el mundo pero eligieron la capital de Tierra del Fuego para armar su proyecto con certificación sustentable
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“Soy pariente de la mitad de Ushuaia… ¡o casi!”, dice muerta de risa María Paz Muriel –Maia, para todos–, mientras tomamos un café en el comedor de Tierra de Leyendas, su hotel en Ushuaia. Ocurre que por parte de madre y por parte de padre es nieta de marinos que a mediados del siglo pasado llegaron a la capital de Tierra del Fuego. “Nací acá, pero mi papá consiguió trabajo como piloto de Aerolíneas Argentinas y nos fuimos a vivir a Olivos. Allá hice primaria y secundaria, pero venía todos los veranos a visitar a mis primos y abuelos. Somos una familia numerosa. Pasaba mucho tiempo cerca de lago Escondido, donde mis tíos tenían el aserradero Bronzovich”, cuenta Maia sobre el famoso aserradero que se encuentra en el centro de la isla.
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